sábado, 27 de septiembre de 2014

19. Gran Hermano

Fort Meade, Estado de Maryland, Estados Unidos


La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) es el organismo más poderoso del sistema de inteligencia norteamericano. Su función es monitorear las comunicaciones, de manera de salvaguardar la información propia y monitorear la de aliados y enemigos. Con el fin de la Guerra Fría y la explosión de los medios de comunicación electrónicos, a principios de los años 90s la NSA llegó a tener el control directo o indirecto de siete veces el presupuesto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). En una época donde la información es poder, su omnipresencia era simplemente demasiado poderosa. Esto conllevó a que se hicieran grandes esfuerzos para controlar su funcionamiento interno y amputarle capacidades, fundamentalmente transfiriendo el ámbito de la información local a la órbita de la Homeland Security. Pero en los hechos, continúa y continuará siendo el pilar fundamental de todo el aparato de inteligencia del mundo occidental.

En el cuartel general de Fort Meade, en Maryland, a unos 40 kilómetros al noreste de Washington DC, en un complejo monstruoso de altísima seguridad conocido como “El Fuerte”, trabajan unos 25 mil empleados de la Agencia. Su estructura tiene más de una docena de directorios, denominados con una letra. El Directorio de Inteligencia de Señales (S) es el encargado de recolectar, analizar, producir y diseminar toda la inteligencia de señales (SIGINT). Esto implica el monitoreo de teléfonos celulares, de línea, satelitales y de radio, correo electrónico e Internet, registros bancarios y de tarjetas de crédito, imágenes satelitales y geolocalización electrónica, y el acceso -legal o clandestino- a todo registro público o privado, nacional o extranjero, de cualquier persona en el mundo.

La cantidad de información recopilada por la NSA es simplemente descomunal, de forma que es compartimentada para poder ser abarcada. Cada División y Unidad se especializa en un tipo de datos y en una forma de analizarlos. Dentro del Directorio S, se desempeña la División S3 de Adquisición de Datos, de la que es parte la Unidad S33 de Operaciones de Acceso Global. La S33 utiliza principalmente los medios satelitales, filtrándolos a través de un programa de procesamiento de metadatos denominado Boundless Informant. Utilizando estos metadatos se corren rutinas, programadas con una serie de “alertas”, destinadas a identificar patrones o eventos que puedan significar indicios de una situación significativa para el análisis de inteligencia. Las alertas asignan “banderas” a los casos particulares, que pueden ser amarillas, naranjas o rojas. El uso de este código de banderas es bastante generalizado en la Agencia, pero tiene significados muy distintos de acuerdo a la repartición que las asigna. Dependiendo la Unidad, puede significar desde un estallido nuclear, a una transferencia de dinero, el paso de un pasaporte por migraciones, o la activación de un teléfono celular. Estas banderas se presentan en informes que luego son descartados, archivados o distribuidos para el uso de otros clientes internos de la organización, principalmente, las “líneas de producto” de los Centros de Análisis y Producción de la División S2.



El miércoles a la tarde, un joven Analista había llamado a su supervisor para mostrarle algo que le había llamado la atención. Se reunieron en una sala cerrada, dominada por una larga mesa con una enorme pantalla en un extremo. El joven se dispuso en la computadora junto a la pantalla y proyectó su informe. Siguió la costumbre interna de presentarle únicamente los datos del caso y sus fuentes, siempre en tercera persona y sin agregar ninguna conclusión o interpretación al respecto. Era uno de los gajes del oficio en la NSA. El hecho de trabajar todo el tiempo con máquinas sobre datos, hacía que los mismos analistas a su vez terminaran comunicándose con datos como máquinas.

- Hace ocho días, Sentinel produjo una bandera amarilla sobre dispositivos GPS militares de Argentina activándose fuera de sus fronteras, en territorio de Chile. Las activaciones no pudieron ser desestimadas porque no hay razón conocida para que estuvieran ahí – comenzó su presentación el Analista con el tono monocorde característico utilizado en estos casos – Las activaciones se produjeron fuera de la zona de frontera, en numerosos puntos dispersos del centro y sur del país. Se realizaron en lugares bien determinados, que corresponden mayormente a nudos de transporte y servicios públicos: puentes, embarcaderos, centrales y subestaciones de energía. – el Supervisor observaba inexpresivo la pantalla en silencio, la NSA no contrataba Analistas para leer datos simplemente, de manera que el joven continuó con su relato.

 - Los códigos de estos dispositivos corresponden a la Fuerza Aérea Argentina, pero cruzando estos datos con datos de Pilgrim, las posiciones de tres GPS coincidieron con las de tres teléfonos celulares identificados como pertenecientes a personal de su Secretaría de Inteligencia. Echelon confirma que estos tres teléfonos están siendo utilizados por los usuarios identificados. Los derroteros de esos tres teléfonos y los demás teléfonos celulares individualizados junto a los GPS fueron rastreados hasta un punto en común: las oficinas consulares de la República Argentina en Santiago de Chile. Todos ellos ingresaron al país en las últimas tres semanas y pasaron por el Consulado antes de comenzar sus recorridos.

Mientras la pantalla mostraba los celulares moviéndose por el mapa de Chile y aparecían los puntos de activación de los GPS, el Analista hizo silencio, para dejar que sedimentara la información. Luego retomó la exposición.


- Hace 72 horas, Sentinel produjo un nuevo informe amarillo, esta vez, sobre un GPS militar chileno activándose en territorio de Bolivia. El programa hubiera clasificado estos hechos como naranja si las infiltraciones hubiesen sido recíprocas entre Argentina y Chile. El dispositivo corresponde al Ejército de Chile, puntualmente a la Brigada de Operaciones Especiales. La posición de este GPS coincidió exactamente con la de otro GPS fantasma, lo que permitió identificarlo en ese momento en particular.
El joven sabía que habría atraído la atención de su supervisor mencionando al “GPS fantasma”. Por las reglamentaciones dispuestas para limitar el accionar de la NSA, una serie de dispositivos, si bien son detectables por el sistema, no pueden ser buscados ni monitoreados. El hecho que ambos dispositivos fueran activados simultáneamente en el mismo punto, daba un claro indicio que estaban siendo calibrados para un uso conjunto.
- ¿Qué sabemos de ese fantasma? – preguntó el supervisor por primera vez. El joven sonrió imperceptiblemente. La capacidad de obtener información al filo de la legalidad es una de las formas más efectivas de demostrar talento ante un Supervisor. Si bien las leyes no le permitían seguir al fantasma en ese momento, tenía a su disposición el historial del mismo.
 - Bueno, lo principal que sabemos es que es nuestro. El código corresponde a una partida de dispositivos entregados a CIA por el Directorio F. De esos dispositivos, asignaron una parte a UKUSA. En particular, éste fue al Reino Unido, en una partida de dispositivos no-monitoreables destinado a sus operaciones encubiertas.


En la mayoría de las ocasiones, las regulaciones estaban para proteger al mundo exterior de la NSA, pero otras servían para proteger a la NSA del mundo exterior. Muchas veces, realmente no convenía ni enterarse qué hacían los británicos con la tecnología que les proporcionaban.

- ¿Eso es todo? Bien. Voy a presentar todo esto en la reunión de mañana para que lo transfieran a alguna de las líneas de producción de S2 – le confirmó satisfecho el Supervisor – Necesito un paquete con todo esto. Llama a tu hogar y diles que no te esperen hoy.
 - Eso... no va a ser necesario – dijo el Analista con un dejo de resignación.
 - Bien – replicó su superior sin inmutarse.


Una semana después, a la reunión de la tarde de la Unidad G-6, el supervisor del Grupo Sudamérica llevaba consigo más una corazonada que un dato concreto. No esperaba que el Jefe le prestara más atención que la de costumbre, pero sin duda le generaría alguna curiosidad la información, porque no era de lo habitual para su equipo fijarse en esas cosas.